viernes, 13 de julio de 2012
Algo mejor, algo peor
Siempre tuve un defecto no se decir que no.
Entrencada como una idiota fui con el moño en la cabeza.
A la agonía de la noche a la desdicha de sentirme una mercenaria del alcohol. De alejarme entre los gritos y los tragos, otra vez sola y una perdedora. Salimos de aquella histeria hacia otro lugar huyendo de los colmillos de la soledad.
Regalada, ofrecí el sabor de aquellos que en albergue se hacen tibios y no llegan al orgasmo ganador...
Fue ahí que comprobé que siempre puede haber algo peor. Fue así que comprobé que la angustia es prima de la desesperación.
Y que a veces, tal vez estar sola, es mejor y que al cielo, no se llega nunca de a dos.
Me quede dormida; no existe peor remedio que la enfermedad. Firma el turno. Lo molesto señor, a este animal nocturno la mañana lo encontró al huir, sin hígado, sin techo y sin amor. Fue ahí que comprobé que siempre puede haber algo mejor. Fue así que comprobé que la angustia es prima de la desolación...
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